Cuando
hablamos de dramatización no nos referimos a hacer teatro propiamente tal. Este
último
pone el énfasis en el espectáculo y el espectador, mientras que la
dramatización
pone el énfasis
en la propia acción, en el proceso que lleva a la representación, la que
incluso
no debe pensarse obligatoriamente como una presentación, evento o espectáculo
público
que necesariamente requiera de espectadores distintos a los mismos
participantes
de un
grupo. La representación, perfectamente, puede ser la culminación de un proceso
y
este se
puede vivir como un asunto interno del grupo. De hecho en el trascurso del
taller,
sesión a
sesión, continuamente se cuenta con la doble contribución del participante espectador
al momento de mostrar un ejercicio.
En estas
circunstancias, el énfasis sobre los problemas expresivos externos es menor,
por lo
que la energía se concentra más en la experiencia formativa que en la exigente
dedicación
que requiere la preparación de lo técnico-expresivo.
Sin
embargo, sabemos que en el contexto del taller de teatro escolar frecuentemente
existen
grandes
expectativas sobre la exhibición del trabajo a un público distinto a las
personas
participantes
del taller, haciendo partícipes del evento a otros cursos, a los padres o a la
comunidad
educativa en general. Puede también implicar recursos técnico-expresivos
en las
presentaciones fnales tales como escenografía, utilería, vestuario, maquillaje
e
iluminación,
requiriendo además la construcción de muñecos, máscaras, títeres, etc.
LA ADAPTACIÓN DE LA OBRA
Si se utiliza una obra existente, se debe tomar
en cuenta su adaptación con el fn de
asegurar el éxito de la puesta en escena. Algunos
elementos a considerar son los siguientes:
Monólogos:
la
actuación de un monólogo exige cierta pericia en el manejo
de la voz, la memoria, etc.
Es mejor evitarlos. El principiante se verá sobre exigido
si dejamos caer sobre él la
responsabilidad de un monólogo en sus primeras
presentaciones.
Diálogos:
los
diálogos cortos favorecen la labor de los principiantes. Deben
ser escenas dinámicas, con
gran movimiento de actores, unos tras otros, dando la
posibilidad de enmendar
rápidamente los errores.
Personajes:
el ideal
es que la puesta en escena contemple entre diez y doce
personas, así la
responsabilidad del resultado fnal recae en un grupo considerable,
pero aún fácil de
organizar, y no se corre el riesgo de depender de pocos que,
además, son principiantes.
Duración:
la
duración adecuada para una presentación debe determinarse a partir
del grupo etario con
quienes se esté trabajando; a menor edad es recomendable
que el tiempo sea acotado y
para los más grandes no sobrepasar la hora, pues
se hace difícil encontrar
el público que cuente con el tiempo disponible y con la
atención necesaria, sobre
todo si es público joven.
Complejidad:
hay que
abogar por la sencillez. Sin grandes parafernalias que
disminuyan la importancia
de los actores y que puedan enlodar, si es que fallan, el
resultado fnal. La obra
debe ser un momento de relajación en medio del quehacer.

buen aporte
ResponderBorrarExcelente informacion
ResponderBorrarMuy interesante
ResponderBorrarMuy importante información
ResponderBorrarMuy buena información.
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